ioneti Catástrofe de Antonio Rojano | La Caja Flotante

Catástrofe

Dirección - Iñigo Rodríguez-Claro

Dramaturgia - Antonio Rojano

Reparto - Ion Iraizoz, Mikele Urroz, Irene Ruiz y

José Juan Rodríguez

Espacio sonoro - Jose Pablo Polo

Espacio escénico y vestuario - Paola De Diego

Diseño de iluminación - Pablo Seoane

Audiovisual y diseño de cartel - La dalia negra

Ayudantes de dirección - Javier L. Patiño y

Carlos Pulpón

Comunicación - Cristina Anta

Producción - La Caja Flotante

Colaboran - Gobierno de Navarra, Exlímite y  Espacio Guindalera

Candidata a dos Premios Max:

Espectáculo revelación

Autoría teatral

La Caja Flotante, Catástrofe de Antonio Rojano

Ipse dixit et facta sunt.

Ipse mandavit et creata sunt.

Él mismo lo dijo y todo fue hecho.

​Él mismo lo ordenó y todo fue creado.

LIBRO DE LOS SALMOS, Salmo 148.

Catástrofe o una polisemia sobre un escenario. Cuatro actores nos hablan desde el único lugar del que aún pueden hacerlo: la desnudez de un yo atravesado por la ficción. Con generosidad, comparten sus posibles biografías —como si se tratara de negativos de ellos mismos—, la vida de las mujeres y los hombres que no han sido ni serán. Ion, Irene, José Juan y Mikele habitan el accidente y dejan su experiencia en manos de un perverso juego que culmina en desastre. El drama se descompone frente a nuestras narices y viaja de un abismo a otro, en caída libre, tal y como los sueños frustrados de sus personajes. La memoria como el último desierto que tendremos que atravesar. O, todavía, que inventar. Una aventura suicida que mira de frente a ese final del que nadie, nunca, regresa.

CATÁSTROFE La Caja Flotante
La Caja Flotante, Catástrofe de Antonio Rojano
La Caja Flotante, Catástrofe

TEXTO DEL AUTOR

Los griegos dejaron escrito que «el tiempo es el accidente de los accidentes». El tiempo y sus calamidades. Somos espectadores de lujo en una época de progreso técnico y científico donde el crecimiento del ser humano debería ser medido también por su reverso: un mundo hiperpoblado de catástrofes.

El accidente es el mejor enigma del progreso. Hacer que despegue un objeto más pesado que el aire también es dar un paso a favor de la catástrofe aérea. Los desastres, naturales y artificiales, se amontonan y ya no sabemos qué hacer con tantos, tan cerca de casa. Vivimos en la sobreexposición de sus efectos, sincronizando socialmente nuestro miedo y habitando un sentimiento perpetuo de final-que-espera-su-final. Desde el cambio climático hasta el crimen violento, desde la crisis financiera al terrorismo... Los terremotos, los volcanes, los accidentes de tráfico, los accidentes aéreos, las rupturas de pareja... Sí, las rupturas, lo tsunamis del desamor. Vivimos en un mundo catastrófico que demanda un teatro catastrófico. Pero un cataclismo vivido se parecerá, de un modo fantasmal, a su representación, a su propio simulacro dentro de la pantalla. Hemos normalizado el terror y los supervivientes declaran que lo sufrido fue como una película. Tras el accidente de la sustancia, nos llega el accidente de lo real, el fin del espacio y del tiempo. Como escribe Paul Virilio, filósofo del desastre, el Ministerio de Defensa debe pronto ser sustituido por el Ministerio del Miedo.

La manera en que nos enfrentamos al dolor nos enseña cómo queremos seguir conviviendo con él. El auto-engaño de existir debajo de la espada me lleva a preguntarnos: ¿Dónde queda la realidad? ¿Podemos atraparla, dentro de un teatro, aunque ninguna verdadera catástrofe sea posible en él? ¿Podemos jugar a destruirnos, aunque sólo sea un poco?

            Si el accidente era el mejor enigma del progreso, la muerte es el mayor enigma para los que todavía viven. Quizá apenas alcancemos a comprender unos milímetros de la oscuridad que nos amenaza. Puede ser en ese hallazgo, en la imagen escénica de un cuerpo iluminado por un foco, en la intimidad pública del teatro y bajo el enorme poder de sus contradicciones —como Samuel Beckett soñaba—, donde alcancemos a atisbar el fogonazo de claridad de nuestra breve pero grandiosa existencia.

Antonio Rojano

Antonio Rojano en un ensayo de Catástrofe de La Caja Flotante
La Caja Flotante, Mikele Urroz Catástrofe

Unas palabras del director...

Catástrofe es, sobre todo, un experimento. Una investigación sobre la estructura de la ficción y sobre el papel del azar en la creación. Finalmente, Catástrofe es una muñeca rusa: un juguete que interconecta nuestros recuerdos y sueños, nuestras fantasías y proyecciones, y en el que cada historia contiene otra historia, que contiene otra historia, y otra, y otra...

 

¿Qué ocurre cuando enlazas durante meses los cerebros de cuatro actores, un dramaturgo y un director, alrededor de una idea fascinante y con la voluntad de experimentar sobre el formato del relato? La idea, en este caso, fue la CATÁSTROFE (en todas sus formas). Y el formato, las “estructuras abismadas”; así fue como las nombramos para poder trabajar. Así nombramos a una ficción que se desborda rompiendo sus límites, hacia dentro o hacia fuera de sí misma. Una ficción dentro de una ficción que a su vez está dentro de otra ficción... y así, hasta el infinito. ¿Qué hay más allá de los limites de toda ficción, pasadas las fronteras de las lógicas deshilvanadas de todos lo relatos? ¿Cómo desdibujar lo real, el sueño o el deseo, para tejer un mundo de ficciones que son todas y ninguna, que somos todos y ninguno? Este es el experimento.

 

El proceso de creación de la pieza fue un viaje a los mundos imaginarios del otro, de los otros. Un viaje a la inversa. Donde las palabras afloran desde los actores y el dramaturgo las transcribe, reubica los mundos, reorganiza los encuentros, destila la narrativa. A lo largo del trabajo inventamos y desarrollamos una metodología propia que nos permitiese improvisar con todas las posibilidades que nos ofrecían las estructuras abismadas. Cada improvisación era un salto de fe donde el “si mágico” adquiría nuevas dimensiones porque todo, absolutamente todo, era posible. Hubo un gran esfuerzo por delimitar, por poner normas al juego y contextualizar las posibilidades. Antonio nos dio síntesis, ingenio, estructura, oficio y narrativa. Y las maravillosas cabezas locas y cuerpos móviles de Ion, Irene, Mikele y José Juan hicieron el resto. Catástrofe es la intersección de los mundos imaginarios de cuatro cerebros desorbitados, ordenados y contados por otros dos cerebros desorbitados.

Iñigo Rodríguez-Claro

Imaginaba que eras otra persona. Que eras otra persona que la que imagino. Que me he equivocado sobre tu identidad.

Milan Kundera, La identidad.

La Caja Flotante, Catástrofe de Antonio Rojao

           ABISALES es un proyecto de colaboración entre Exlímite y La Caja

Flotante para el proceso de creación de Catástrofe. Dicha colaboración pre-

tende reformular el concepto de compañía en residencia y aspira a generar

un espacio de encuentro donde compartir el proceso con toda persona inte-

resada en el mismo. Además de esta colaboración hemos realizado una resi-

dencia en Espacio Guindalera y una residencia técnica en la casa de cultura

de Zizur Mayor.

            Catástrofe es un proyecto de investigación y de creación contemporánea dividido en cuatro fases. La primera de ellas consistió en un taller de investigación durante el mes de abril, donde empezamos a generar material en relación a los múltiples significados de la palabra catástrofe y a investigar sobre las estructuras abismadas.  Por un lado, queríamos buscar dispositivos escénicos para poner en píe este tipo de estructuras y al mismo tiempo explorar los diferentes niveles de ficción dentro de una pieza. Jugar con la idea de presente continuo en un espacio, la sala de ensayo, donde todo es posible.

           

 

           Puesta en abismo, construcción en abismo, estructura abismada. Diversos son los términos que usa nuestra lengua para traducir la expresión francesa conocida como «mise en abyme». Definido por André Gide en 1893, este recurso se refiere al procedimiento narrativo consistente en imbricar una narración dentro de otra, como si se trataran de muñecas rusas, del mismo modo que en la heráldica somos capaces de encontrar un escudo dentro de otro o, en el arte, buscamos el reflejo oculto del pintor en el interior del lienzo.

               La escritura en abismo nos aleja del canon aristotélico pero, en cambio, nos enfrenta a un laberinto con varias puertas a los costados. La raíz común de todas ellas es la noción de reflectividad: el espacio reflejado mantendrá una relación con su reflejo por semejanza o contraste.

                En el cine, hay muchos recursos que se utilizan de manera habitual para contar este tipo de historias abismadas, desde La historia interminable a Carretera perdida de David Lynch. En cambio en el teatro, estos dispositivos no son tan fáciles de poner en marcha, el lenguaje y los medios son otros. Por tanto creíamos importante darnos tiempo, abrir un espacio de búsqueda y desarrollar herramientas de creación apropiadas para este proceso.

              Durante los meses de mayo y junio Antonio desarrolló el texto para comenzar a finales de julio la segunda parte del proceso. Sin perder el espíritu de laboratorio nos fuimos acercando poco a poco a la puesta en escena de la pieza, con la intención de generar una primera aproximación a nuestra Catástrofe.  A mediados de septiembre retomamos el trabajo y durante seis semanas llevamos a cabo la fase definitiva de creación.

              Consideramos que el proceso de creación de Catástrofe  ha tenido valor en si mismo, mas allá del resultado final, por lo que hemos ido registrando, documentando y compartiéndolo desde diferentes puntos de vista; el acercamiento a este proceso se pudo hacer de una manera teórica, literaria y escénica. Para ello a lo largo de estos meses hemos ido generando encuentros para dar la posibilidad de hacer un seguimiento del proceso en todas sus fases.

            Estas son las acciones que llevamos a cabo para compartir este proceso de creación:

  • CUADERNO DEL PROCESO: A través de la web de la compañía  y de la sala compartimos parte del proceso. En esencia se trataba de registrar, documentar y compartir todo aquello que creemos que puede resultar interesante. Que una persona, sea del ámbito que sea, pueda conocer lo qué estamos haciendo desde su casa.

  • PRIMER ENCUENTRO: El encuentro consistió en un acercamiento teórico al mundo de Antonio Rojano y a los procesos de creación, seguido de una muestra del trabajo que generamos durante el mes de abril

  •  SEGUNDO ENCUENTRO (25 DE AGOSTO): Comentamos los aspectos que nos parecieron más significativos  hasta el momento,  Antonio desde la escritura e Iñigo desde la dirección.                                     

  • ENSAYOS ABIERTOS EN GUINDALERA ( 5, 6 y 7 DE OCTUBRE): El espacio Guindalera nos acogió en su casa durante tres semanas, donde pudimos realizar una residencia tanto técnica como escénica que concluyo con tres días de ensayos abiertos al público.

La Caja Flotante, Encuentro posterior al ensayo abierto en Espacio Guindalera
  • TERCER ENCUENTRO (26 DE OCTUBRE): En ese momento ya teníamos puesta en pie nuestra Catástrofe, así que pudimos hacer un pase en continuidad de la pieza. A esos ensayos asistieron algunas personas que habían sido  testigos de las distintas fases de creación, por lo que tenían una visión muy particular del trabajo. Sin duda, formaron parte del proceso creativo, simplemente con el hecho de estar y compartir sus sensaciones con nosotros.

  • TALLER DE CREACIÓN (Del 13 al 17 de enero en Exlímite): A lo largo de cuatro días investigaremos alrededor de las herramientas de creación desarrolladas en el ámbito de la compañía teatral LA CAJA, en su proceso de CATASTROFE. Visitaremos formas de entender nuestra relación con las ideas y las resonancias que generan al ponerlas en diálogo con todos los signos escénicos a nuestro alcance. Partiendo de un concepto abstracto, de una imagen, de la ausencia textual o desde un texto preexistente o un texto generado en el espacio de trabajo, nos acercaremos de forma radical e inmediata a lo escénico. Volver a preguntar(nos): ¿Qué es un proceso de creación? ¿Qué es el teatro de creación? ¿Cómo podemos repensar las múltiples formas de acercarnos a una idea? ¿Cómo podemos cuestionarnos “qué es” y “para qué sirve” un ensayo? En definitiva, ¿cómo buscar nuevas vías para la aproximación y el desarrollo de las herramientas que nos permiten hacer escénica una idea?

  • CATÁSTROFE en la sala CUARTA PARED (7, 8, 9, 14, 15, 16, 21, 22 y 23 DE FEBRERO): durante nueve días se podrá el resultado final de este proceso de creación colectiva en la sala Cuarta Pared de Madrid.

La Caja Flotante, Catástrofe de Antonio Rojano
Foto de Santiago Rubio